¿Vale la pena seguir invirtiendo en un consultorio propio? Lo que los costos ya están cambiando en la práctica médica

Durante décadas, comprar un consultorio fue considerado uno de los principales hitos en la carrera de un médico. Más que un espacio físico, representaba estabilidad, independencia y consolidación profesional. Para muchos especialistas, tener consultorio propio era el siguiente paso natural después de varios años de ejercicio.

Sin embargo, el contexto económico actual invita a replantear esa idea.

En Colombia, el costo del dinero continúa siendo elevado frente a los niveles históricos, mientras que la inflación, aunque ha mostrado una desaceleración respecto a los máximos alcanzados en 2023, sigue afectando el precio de bienes y servicios relacionados con la operación de una consulta médica. A esto se suman mayores exigencias tecnológicas, inversiones permanentes en infraestructura y la necesidad de ofrecer una experiencia cada vez más diferenciada para los pacientes.

La pregunta ya no es únicamente cuánto cuesta comprar un consultorio.

La pregunta es si ese sigue siendo el modelo más eficiente para ejercer la medicina.

 
Cuando la propiedad deja de ser la única estrategia

Durante muchos años, el patrimonio inmobiliario fue sinónimo de seguridad financiera. Esa lógica continúa teniendo valor, pero hoy convive con una realidad distinta: la velocidad con la que cambia el ejercicio médico.

Los pacientes esperan una atención más personalizada, los sistemas digitales evolucionan rápidamente y los costos de operación aumentan con mayor frecuencia que hace una década. En este escenario, una inversión fija puede convertirse, para algunos profesionales, en una estructura menos flexible de lo que imaginaban.

No se trata de afirmar que comprar un consultorio sea una mala decisión. Para muchos médicos sigue siendo una inversión acertada.

Lo que está cambiando es el contexto en el que esa decisión se toma.

 
El verdadero costo no siempre aparece en la escritura

Cuando se analiza la compra de un consultorio, la conversación suele centrarse en el valor del inmueble o en la cuota del crédito.

Pero existen otros costos que pocas veces ocupan el mismo espacio en la conversación:

adecuaciones periódicas;
mantenimiento de equipos e infraestructura;
actualización tecnológica;
servicios administrativos;
costos financieros;
periodos de baja ocupación.
Ninguno de ellos es nuevo. Lo novedoso es que, en un entorno económico más exigente, empiezan a tener un peso mucho mayor sobre la rentabilidad de la práctica médica.

Según el Banco de la República, aunque las tasas de interés han mostrado una tendencia descendente desde sus máximos recientes, el costo del financiamiento continúa siendo un factor relevante para quienes evalúan inversiones de largo plazo. Al mismo tiempo, el DANE reporta que diversos componentes asociados a servicios y mantenimiento siguen registrando incrementos por encima de los niveles observados antes de la pandemia.

 
Más que reducir costos, aumentar capacidad de adaptación

Quizás el cambio más importante no sea financiero.

Sea estratégico.

En diferentes sectores económicos, las organizaciones están sustituyendo activos fijos por modelos más flexibles que les permitan responder con mayor rapidez a cambios del mercado.

La salud no parece ser la excepción.

Cada vez resulta más importante que el médico pueda adaptar su práctica a nuevas tecnologías, modificar horarios, ampliar servicios o responder a cambios en la demanda sin que la infraestructura limite esas decisiones.

La flexibilidad empieza a convertirse en un activo tan valioso como la propiedad.

 
La práctica médica está cambiando más rápido que los edificios

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD) ha señalado que los sistemas de salud necesitarán modelos de prestación más eficientes, sostenibles y centrados en las personas durante las próximas décadas.

Al mismo tiempo, la Organización Mundial de la Salud insiste en que la transformación digital, la atención integrada y el fortalecimiento de la atención ambulatoria serán componentes esenciales para responder a los desafíos demográficos y epidemiológicos del futuro.

Estas transformaciones tienen una consecuencia directa para el ejercicio médico: las decisiones sobre infraestructura ya no pueden analizarse únicamente desde la óptica patrimonial. También deben evaluarse desde la capacidad que ofrecen para acompañar una práctica profesional que cambia constantemente.

 
Una pregunta que vale la pena hacerse

Probablemente la discusión no deba centrarse en comprar o no comprar un consultorio.

La verdadera pregunta es otra:

¿Qué tipo de estructura permitirá ejercer mejor la medicina durante los próximos diez años?

Responderla exige mirar más allá del inmueble.

Implica pensar en sostenibilidad, experiencia del paciente, capacidad de adaptación y calidad del ejercicio profesional.

Porque, al final, el activo más importante nunca ha sido el consultorio.

Siempre ha sido el criterio del médico.

 
Reflexión final

La medicina cambia con mayor velocidad que hace veinte años. También cambian las expectativas de los pacientes, la tecnología disponible y la forma de construir una práctica profesional sostenible.

Quizás el verdadero patrimonio del médico ya no sea únicamente un espacio físico.

Quizás empiece a ser la capacidad de adaptarse sin perder aquello que nunca debería cambiar: la calidad de la atención.

En un entorno donde las decisiones estratégicas pesan tanto como las clínicas, vale la pena pensar el consultorio no solo como un lugar para atender pacientes, sino como un ecosistema que facilite ejercer la medicina con mayor eficiencia, flexibilidad y visión de futuro.

Bibliografía

Banco de la República. Política monetaria e indicadores económicos.
https://www.banrep.gov.co

Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Índice de Precios al Consumidor (IPC). https://www.dane.gov.co

Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). Health at a Glance. https://www.oecd.org/health/health-at-a-glance/ 

Organización Mundial de la Salud (OMS). Integrated People-Centred Health Services. https://www.who.int/teams/integrated-health-services

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